Hola amigos de Comunidad Latina, buen día para todos, hoy quiero compartirles una información y mi opinión personal sobre algo que ocurrió recientemente en Colombia, específicamente en la ciudad de Cali.
El año pasado se viralizó una situación que ocurrió en un punto de control, donde un agente de tránsito, afrodescendiente, fue insultado por una persona de piel blanca, lo ofendió de múltiples maneras y lo que más llamó la atención fue que los insultos fueron racistas, y para mala suerte de el, todo fue grabado, y ya sabemos el efecto que tienen las redes sociales en este tipo de situaciones. Pero claro, también pasó que el oficial de tránsito que resultó ofendido puso una demanda en contra de esta persona y, además, la demanda procedió.
Después de un año de juicio, pues, las pruebas eran evidentes, y debo asumir que la persona que estaba siendo juzgada habrá intentado llegar a un acuerdo, pero me parece bien que el agredido no aceptara y siguiera con la demanda.
Ayer leí una noticia al respecto, y fue que el hombre acusado de ofender y agredir tanto física como verbalmente a un servidor público fue sentenciado a pagar más de 5 salarios mínimos como multa al oficial (son unos 2500 dólares, en promedio) y a pasar más de 3 años en prisión para pagar lo que hizo, lo que me parece muy bien. Y estas noticias deben hacerse viral también, porque hay muchas personas haciendo cosas similares por ahí y no pasa nada.
Sé que es una triste realidad esa de que haya personas que por tener una piel más blanca que el otro se cree más, y la verdad es que no tiene sentido, pero sé bien que hay un asunto histórico ahí muy presente en la mente de muchos, pero al final, un color de piel no determina la valía de una persona, eso es totalmente absurdo.
Y honestamente, más allá del pago que este señor debe hacer y de los años de prisión, creo que lo más importante de este caso es el mensaje que nos deja. Los tiempos han cambiado bastante, y hoy cualquier acción puede quedar registrada y convertirse en una prueba contundente, hay cámaras por todos lados, cualquier persona tiene un teléfono con cámara que sirve para dejar evidencia de lo que pasa.
También pienso que este tipo de situaciones deben servir para reflexionar un poco sobre el tipo de sociedad que se está construyendo. Porque al final, nadie elige el color de piel con el que nace, así como tampoco el lugar donde nace o las condiciones en las que crece, esta es una realidad, y esto no debería definir a una persona, sino sus acciones, sus valores, entre otras cosas intangibles que tienen más peso.
Ojalá casos como este ayuden a que muchas personas entiendan que el respeto no debería depender de la apariencia física, del dinero o del cargo que alguien tenga, ¿no les parece?

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